viernes, 22 de junio de 2012
febrero
Las 4 hornallas prendidas me hacen acordar a esa noche que se nos ocurrió encontrarnos.
Cualquier cosa que sea amarilla o roja o azul o el arco iris hoy me hacen acordar a el cielo ese día, el cielo y el campo.
Nos sentamos en cada banco
nos miramos la ropa que era de mentira
había muchos perros y estaba la policía por ahí atrás,
cualquier guerra era transparnte al lado nuestro.
Desde la vereda de enfrente queríamos comernos los ojos,
estábamos unidos por hilos frágiles de soga de algodón.
Olía a tierra, a febrero.
La humedad era hermosa atrás tuyo
y el beso fue necesario, lo empujó la naturaleza que rodeaba el aura de la plaza.
Nos comimos con cucharita,
nos bañamos en chocolate
hablamos de trenes
de plantas
de las vacaciones.
No nos escuchamos,
nos mirabamos clavandonos las pestañas, creo que hablamos porque si, para rellenar (para no desmayarnos).
Pero queríamos ir de la mano y tomarnos el colectivo al infinito.
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