sábado, 25 de febrero de 2012

Las madrugadas son los escalones, el libro que no termino, los fantasmas, cada amanecer es una guerra con mi vuelo, con mis piernas. Y en la botella que apareció tirada se quedaron todos esos deseos, los peores y los mejores, comprimidos, nadando en un río de vino blanco, desesperado, queriendo ser arena, pidiendole a un dios de mentira que lo convierta en desierto. La soledad hoy es la contradicción, mi mejor amiga, el poema berreta.

domingo, 12 de febrero de 2012

la lejanía del asfalto estalló

Si no pensara tanto, haría un agujero tan grande entre mis pies, que me liberaría de cualquier echo invisible que me ata a ser ese programa de televisión que ahí soy y que ya viste. El resultado de la madrugada, es el paraíso prendido fuego, con persianas bajas y conceptos corruptos alejados de cualquier realidad. El balcón se llevo mi espíritu y lo dejó caer nueve pisos abajo.
me mareo,
por mi, por mi verano.