El desayuno que me preparé a destiempo me obligó a responder a la pregunta llena de nada
que me hiciste con los ojos vivos,
en el medio del infierno/cielo,
entre las pocas miradas, y nuestro silencio,
en el idioma que ese día se inventó sin querer,
en el colchón que simulo ser una nube que sosteniamos nosotros con la mente.
La repuesta: me voy a quedar acá.
No quiero salvarte la vida, pero te puedo hacer unas tostadas,
si queres, a la mañana cuando entre el sol que odias
y un rayo te pegue en la cara.
No te preguntes mas nada, no podes contestarte,
no queres sonreír.
Abrime la puerta que afuera me esperan mis fracasos,
llego tarde a la normalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario