Si no pensara tanto, haría un agujero tan grande entre mis pies, que me liberaría de cualquier echo invisible que me ata a ser ese programa de televisión que ahí soy y que ya viste. El resultado de la madrugada, es el paraíso prendido fuego, con persianas bajas y conceptos corruptos alejados de cualquier realidad. El balcón se llevo mi espíritu y lo dejó caer nueve pisos abajo.
me mareo,
por mi, por mi verano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario